Desde el olvido

Cuándo comenzó esto? Te conocí y sin darme cuenta, estaba enamorado de ti. Cuando ya había decidido no volver a abrir mi corazón al amor, cuando había decidido enganchar los guantes, sin darme cuenta estabas tú, haciendo que yo rompiera mi promesa. De pronto estabas tú, haciéndome vulnerable, con mi corazón en tus manos. Llegaste de la nada para demostrarme que sí se podía vivir, se podía amar, se podía sentir, se podía creer. Me devolviste las esperanzas y me diste confianza en mí.

Te volviste indispensable para mi. Así como necesitaba agua, comida, aire, dormir; así te necesitaba a ti. Y ahí siempre estuviste. Para reir, para llorar, o simplemente para estar ahí, ahí estabas tú.

EL tiempo que compartí contigo sólo lo puedo resumir en una palabra: mágico. Cómo olvidar el beso que nos dimos frente al lago cuando bajamos de Mt. Rainier? Las maldades en Mt. St Helens? Tan bellos paisajes, tan bonito el momento… Tan grata primera experiencia! Fue lo primero que vi del mundo, lo primero que viví del amor, y fue contigo.

Los caballitos frente al Space Needle, las aventuras interestatales, las madrugadas interminables de sexo, las vueltas bobas…quizá para ti no fueron las primeras, quizá para ti fueron simplemente otras aventuras mas, pero de mi boca no pueden salir palabras que describan lo maravilloso que fue y lo mucho que todas estas experiencias significan para mi.

Aún no logro descifrar en qué momento se perdió la magia. Cuando me dijiste “Ya no más.” Hice todo lo posible por retenerte. Pensaba que aún tenía oportunidad contigo. Te amé, te di mi tiempo, te di mi apoyo incondicional, te di todo mi amor, mi fidelidad, mi confianza…mi corazón. En qué fallé? Sé que en nada. Creo que mi único error fue dedicarme en cuerpo y alma a ti; olvidarme de mi, descuidar mi vida para dedicarme a ti.

Pero a estas alturas, me conformo con saber que tú dejaste de compartir esa magia conmigo. Me conformo con saber que tu interés está enfocado en otra persona que no soy yo. Que tu interés de compartir esa magia conmigo se esfumó para compartirlo con él. Que mientras compartía contigo había “algo” de mi que no lograba satisfacerte, que hacía que buscaras algo serio por otro lado, mientras yo te decía a gritos, “esa persona que buscas, soy yo, yo soy quien te ama.”.

Pero tú, por tu parte, me decías a gritos sin hablar “No te amo.”

Así que, te escribo esta carta desde el olvido, deseando que seas inmensamente feliz con quien decidas compartir tu vida.. Ya sé que la lucha que tenía para ganar tu amor la he perdido, el motivo tiene nombre y apellido. Tú has decidido estar donde estás…y si quisieras estar a mi lado, lo estuvieras, pero decidiste estar con el que me robó tu corazón. Así que, no me queda más que rendirme, dejarte ir, y desear que tu nuevo amor llene de luz tus ojitos y que inunde tu vida de felicidad.

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