De tomates gordos, drogas en intermedia y Maripily

Los lunes son pesados, pero al menos logré dormir bastante anoche. De todos modos, miré con incredulidad la hora en mi celular y eran las 4:30 AM. En mi reloj de la mesita de noche, eran las 4:57. Me quedé en la cama para esperar que sonara la alarma del celular a las 5…pero no sonó. La había desactivado el viernes. Esperé unos minutos más, esperando que sonara la alarma de backup de la mesita de noche. Pero tampoco sonó.

Ni modo. Me levanté a arreglarme.

Estoy preparándome un sandwich para llevarme de desayuno. Decidí picarle una rajita de tomate y untarle mantequilla al pan, ya que casi siempre me lo preparo con prisa. La rebanada me quedó demasiado gorda. Traté de picar otra a ver si corría con mejor suerte, pero nada que ver. La segunda rebanada me quedó casi igual de gorda. Así que por aquello de no desperdiciar comida, le eché las rajas gordas de tomate al sandwich.

Ya de camino, antes de poner la iPod, pongo el Circo de la Mega y lo primero que escucho es a Funky Joe gritando. Me quedo un rato esperando que dijeran el tema que estaban discutiendo. Entre las griterías de Funky, que no deja hablar a nadie y me desespera, logré descifrar que hablaban sobre una medida en la legislatura que pretende obligar a estudiantes de escuela intermedia y superior a hacerse pruebas de dopaje para poder matricularse. Por alguna razón, no me importa si aprueban la medida o no, y no me importa si a los estudiantes les hacen las pruebas tampoco. Creo que el Departamento de Educación tiene otros problemas que debe atacar para evitar que los estudiantes caigan en el vicio de las drogas. Aparte de que me aprece que esto es algo que debe tratarse desde el hogar y no utilizarse para penalizar al estudiante si da positivo a drogas, sino para buscar alternativas de apoyo para él y la familia. Lamentablemente, quizá sea una medida que tenga su fundamento, pero la realidad es que no creo que funcione. Si se estudia el perfil del hogar de los niños que usen drogas en intermedia y superior, ya veremos cómo viene la madre cafre y el padre loco a caerle encima a algún director de escuela por no permitirle a su hijo matricularse.

Harto de las griterías de Funky Joe, pongo la iPod por fin y llego a mi trabajo al son de Epica. Nada mejor que ese tipo de música para pompearme un lunes.

Al abrir el periódico, [no] me sorprendieron los titulares que reseñaban los reporteros. Que si Lucé Vela no esperó media hora a la primera dama Dominicana en una actividad de graduación de quisqueyanos, que si muere una muchacha de 20 años por equivocación en un tiroteo en Ponce, que si hay un niño de 9 años grave en el hospital por una paliza que le dieron en la escuela, que si se pierden millones de dólares en las asambleas legislativas, que si es probable revancha de Cotto y Margarito. Y Sobre todo, la más impactante de todas

Maripily a rendir cuentas en el centro Judicial de Carolina.

Como todo buen puertorriqueño, contribuyo a la cantidad de hits de la noticia y la leo. La pobre de Maripily, aún no se ha recuperado de su divorcio la pobre, y a menos de una semana de haber desfilado en la alfombra verde de los Latin Grammy mostrando sus pantallas “chandalier” y su atuendo en general que sobrepasaba los 2 millones de dólares, tenía que presentarse en el tribunal de Carolina por el bochinche que formó con Gisselle cuando todo era miel sobre hojuelas con Alomar. La noticia nos detallaba que no importaba que doña Maripily y Alomar estuvieran en proceso de divorcio. La demanda era contra ellos dos y la defensa quedaría igual que antes. Luego de terminar de leer la noticia me sentí una mejor persona y que había aprendido e instruído inmensamente.

Pensé que lo había leido y escuchado todo, pero no. EN la hora de almuerzo, mientras hacía fila en un restaurante de comida china cerca de mi trabajo, un muchacho pidió una combinación de pechuga a la plancha y arroz blanco con habichuelas. La cajera lo miró y le dijo “Esto es un restaurante de comida china.” El pobre tuvo que cambiar la combinación por una de pollo agridulce. Y arroz chino.

Espero poder seguir viviendo estas boberías que merezcan ser contadas para luego escribirlas aquí.

El día ( y la semana) apenas comienza!

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