Pensé decirme

Caminaba por ahí distraído con lo que tenía que hacer. Calculaba más o menos lo que tenía que decir a algunas personas y lo que haría en el trabajo con algunos asuntos que tenía pendiente. Pensaba en cosas que había hecho mal y en cosas que había hecho bien, y en las cosas que estaban fuera de mi alcance que me daban stress. Pensaba en lo que era, lo que no era, lo que había logrado, en lo que había fracasado y lo que había perdido; también en lo que había ganado.

Fue ahí cuando me detuve, y me vi caminando. Me vi con 10 años menos. Diez años menos y mil ilusiones. Diez años menos y cero preocupaciones. Claro, había preocupaciones que me quitaban el sueño, pero en nada se comparaban con las que tengo que enfrentar ahora. A veces sonreía, a veces lloraba, planificaba, calculaba…me vi con tanto esmero  construyendo un futuro prometedor para mi, con una carrera, una vida económica y amorosa estable. Tanteaba posibilidades.

Yo venía hacia donde mi. Pensé en decirme todo lo que faltaba por ocurrir. Pensé en decirme lo mucho que reiría, lo mucho que lloraría, los corajes que pasaría. Pensé en decirme lo mucho que disfrutaría la carrera que escogería, y advertirme sobre las debilidades que tenía que fortalecer en el camino. Pensé en decirme que valorara lo que tenía mientras durara, que apreciera mis seres amados y que no dejara perder un día sin decirle cuánto los quería. Pensé  decirme que no cometiera ciertos errores, que cuidara mi corazón, que cuidara mi cuerpo. Pensaba decirme tantas cosas que ocurrirían para que estuviera preparado.

Pero me pasé por el lado, y no me reconocí. Creo que he cambiado tanto en este tiempo que ni siquiera supe quien rayos era.

A pesar de que me vi tentado, no me dije nada. Preferí dejar que me equivocara, prefería dejar que siguiera riendo sin preocuparme en lo que ocurriría y vivir el día a día, disfrutando cada momento como uno nuevo sin sentir que estaba advertido, sin la presión de que ya sabía el resultado de las cosas, y las sorpresas que tenía que enfrentar. Sería como aprender sin vivir y sin experimentar, como si todo estuviera escrito.

Me vi pasarme por el lado y me quedé mirándome. Vi como caminaba sin preocupaciones, sin cuidado alguno, casi a lo loco, despreocupado. Vi que, en una de esas pisadas,  tropecé,  me caí al suelo en un camino que ya yo conocía, y me vi tentado en ir a ayudarme, pero me contuve. Si tan solo supiera lo que sé ahora! Cuántas cosas hubiera dejado de hacer, cuántas cosas hubiera hecho! Preferí dejar que  aprendiera. Vi con orgullo cómo pude levantarme con más fuerzas.

Preferí dejar que cometiera los mismos errores para que aprendiera a levantarme. Preferí dejar que todo ocurriera tal y como ocurrió, porque de lo contrario, no estuviera aquí de frente viéndome. Fuera otra persona. Otro Yo. Y quiero seguir siendo quien soy.

Sonreí, mientras yo me secaba las lágrimas al levantarme, satisfecho de todas las caídas y de los nuevos bríos que encontraba cuando me levantaba.

***

Dejé que ese yo continuara viviendo, sin decirle nada, y continué caminando. Me distraje tanto mirando hacia atrás, que tropecé y caí al suelo. Alguien con rostro familiar,  caminó por mi lado sonriendo. Pero no me dijo nada.

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