Por fin de vacaciones!

Las alarmas estaban programadas para las 4 am. La expectativa y el nervios estaban a todo dar. Por fin había llegado el día que comenzaría mis vacaciones. Por fin había llegado el día en que vería a mi hermana luego de 1 año sin vernos. Sin importarme que sólo había dormido 3 horas por estar preparando la maleta, me levanté sin sueño para arreglarme. Todo estaba set: La ropa que me pondría, las maletas, las llaves que dejaría a mi amigo para que atendiera mis perros.

Llego hasta su casa para recogerlo. Llegamos al aeropuerto a eso de las 6:30 e inmediatamente paso mi equipaje por aduana. Luego, el check in,  un sandwich de mayorca y un café con leche para comenzar el día. Luego de que todo estaba listo, me despido de mi amigo con un abrazo fraternal.

“Que disfrutes. Olvídate de todo por acá. Gózate las vacaciones, ni pienses en esto por acá.”Me dice.

“Gracias, gracias por todo. Que estes bien. Disculpa los malos ratos.” Le digo en el mismo abrazo. Él sólo sonrió como que “hm…contigo hay que joderse.”, y me dio una palmadita en la barriga.

“Me llamas cualquier cosa. Que disfrutes mucho.” Me dice antes de yo seguir hacia el registro de seguridad.

Abordamos a las 8:00 AM. Todo estuvo a tiempo. El vuelo hacia O’Hare International Airport en Chicago fue largo, pero estuvo muy bueno. El tipo que estaba sentado detrás de mi como que no cabía porque se pasaba dándome patadas. La primera película que dieron era “Flipped”. Al principio no me interesó pero algo me dijo que cambiara los audífonos de la iPod para escuchar la película.

Qué bueno que lo hice. La película me tocó de una forma a nivel personal, que hasta lloré. Algo que hacía mucho tiempo no me ocurría. La recomiendo.

El café que tomé en Puerto Rico no me dejó dormir. El resto del viaje fue largo. Bien Largo.

En Chicago la temperatura estaba a 25 grados. El tiempo de espera para el vuelo que me llevaría a Harrisburg era de casi 2 horas, por lo que aproveché el tiempo buscando el Gate G2, un sitio para comer, e ir al baño.

El vuelo hacia mi destino final era solamente 1 hr y 30 mins, pero estaba tan cansado de estar en un avión que el vuelo se me hizo eterno. Era un avión pequeño y afortunadamente no habían puertorriqueños. El aeropuerto de Harrisburg  era ultra pequeño también. Justo afuera del baggage claim estaba el novio de mi hermana, Jason, esperándome con el Civic de mi hermano con el baúl abierto. Le di un abrazo y él me abrazó también, aunque se quedó medio tieso (que luego me dice mi hermana que él siempre es así).

El camino hacia el apartamento de mi hermana fue como media hora. Cuando la vi nos abrazamos y nos echamos a llorar como por 3 minutos.

Esa noche salimos a comer a Iron Hill. Ordenamos el sample de la cervezas que tenían (como 14 vasos de cerveza), una orden de sweet potatoes fritos (batata mameya?), una orden gigante de nachos con carne, guacamole, sour cream, pico de gallo, habichuelas negras, etc, una botella gigante de cerveza que sabía a café, y para terminar un bizcocho de oatmeal con mantecado. Agradecí tanto a mi amigo haberme dado un shot de Pepto Bismol en la mañana. 🙂

Me gusta el frío de acá. Está más frío que las otras ciudades que había visitado. La temperatura apenas sube a los 30, y en el cuarto donde duermo hace más frío que afuera, pero está cool, porque vine preparado para el frío. (Creo!)

Espero poder seguir tomando fotos y tomar el tiempo para bloggear mis vacaciones en este pequeño espacio.

Gracias por leerme!

Precaución: Alcohol + Despecho!

Recientemente pasé por una situación amorosa de la cual prefiero omitir detalles en este blog. Reconozco que aún no lo he podido superar; siento que no tengo las herramientas para hacerlo. Al sumarle a eso las recientes pérdidas de mis padres y otros golpes emocionales fuertes relacionados al amor, siento que ya es demasiado. Es too much. Son muchos los consejos que escucho para distraerme. Desde hacer las cosas que me gustan, como los juegos de video, leer un libro, escuchar música, jardinería, fotografía, hasta ir a dar una vuelta por ahí aunque sea solo. He intentado despejarme la mente y el alma en uno de estos pasatiempos, sin embargo, ninguno logra satisfacer mi deseo de sentirme refugiado, pleno, y en paz conmigo.

Sólamente he logrado despejarme en el peligroso refugio del alcohol. Aunque llevo poco tiempo siendo tentado por sus garras de  despejo temporero, ya le tengo miedo.

Y es que, estando sobrio, siento coraje, siento despecho y rabia por esa persona, pero a la vez, siento amor y sobre todo mucho respeto. Todo ese coraje puedo controlarlo y canalizarlo de otras formas. Estando cuerdo creo que soy bastante prudente con lo que expreso, pero under the influence del alcohol, siento que toda esa rabia y todo ese despecho salen por mi boca como sapos y culebras; como un veneno despiadado. Pierdo todo control, toda inhibición, y todo lo que estando sobrio puedo controlar y que por prudencia y respeto no digo, borracho lo digo sin pensar en las consecuencias, en lo hiriente que puedo ser para él y sobre todo, para mí. Detesto sentirme arrepentido, detesto este feeling de que hice o dije algo que no debí. Detesto ese feeling de que perdí el control y que pude haber herido a alguien a quien estimo (y amo) mucho.

No importa cuan arrepentido esté, no importa el efecto del alcohol en mi, el responsable de todo lo que digo y todo lo que hago soy yo. La culpa es mía, desde el momento en que decidí llevarme la botella a la boca.

Todo acto tiene su consecuencia; es cuestión de balance. Las cosas que dije no se pueden “des-decir” y las que hice no se pueden deshacer. Con arrepentirme, poco logro; el daño está hecho. Sólo espero poder vivir con las consecuencias de mis actos y más importante aún, poder levantarme y aprender de todos mis errores.