¿Quién nos entiende?

Qué mucho nos gusta complicarnos la existencia!. Queremos cogerlo con calma, pero siempre tenemos prisa. Queremos llegar temprano, pero nos jode tener que madrugar. Queremos exíto, pero no hacemos nada por esforzarnos y nos conformamos con lo que tenemos. Queremos salud, pero no nos cuidamos. Queremos dinero, y cuando tenemos, lo botamos.

Queremos amor. Qué mucho anhelamos el amor! Pero al igual que con la salud, cuando la tenemos, la descuidamos. Al igual que el dinero, cuando lo tenemos, lo botamos y lo dejamos ir. Queremos amor, pero cuando lo tenemos, lo descuidamos, lo dejamos ir, y después nos quejamos de que estamos solos. Quién nos entiende!

El pan nuestro

Stress. Nos encanta esa palabra. Tengo stress. Siento tensión. No hacemos más que levantarnos en la mañana y ya estamos cargados de problemas. Esta mañana al preparar mi ponchera me encuentro con el envase de cristal que se rompió cuando se me cayó la ponchera anoche. El envase no estaba vacío. Tenía una pechuga de pollo picada en pedacitos. El envase era parte de un set que me compré en Costco, y yo detesto tener sets incompletos. Con el mismo amor, tuve que botar las trizas del envase ( y de la pechuga). Ni modo.

Al salir a la marquesina veo que una de mis perras estaba en el balconcito. Ella sabe que me molesta que esté adentro. Intentó apresurarse por el huequito entre la reja, pero se encontró con el nudo de alambres que yo me tomé la molestia de amarrar la semana pasada para que ella no entrara… Con el rabo entre las patas, los ojos tristes y asustados y el hocico llegando al piso, se tira de la baranda  y me mira con miedo mientras pierdo el tiempo regañándola, diciéndole que se vaya.

Pero ya se me hace tarde. Las clases comenzaron esta semana y los tapones se cuajan temprano, así que no puedo perder el tiempo con la perra.

Al abrir el portón de la entrada, miro cuidadosamente si el sapo que creí haber matado ayer con el mismo portón estaba por ahí. Al parecer se había ido (o se lo llevaron los perros). Miré bien, que no fuera a estar cerca y me brinque encima o me mee en represalia por haberle pasado el portón por encima. Odio los sapos.

En el semáforo frente al supermercado Ralphs (que nunca funciona) hay que ponerse a cabrear para poder cruzar. Los que vienen del pueblo y los que vienen de la 31 cada cual sigue su vía libre sin darle paso a los que vienen de mi ruta. Bocinazos, frenazos y maldiciones son la orden de la mañana en esa pequeña intersección.

Ya en la autopista, al ritmo de Above and Beyond, intento prepararme mentalmente para lo que viene. No debe pasar mucho, pues en Juncos ya estaba en un pequeño tapón. A lo lejos viene una ambulancia  en mi carril con los biombos prendidos. Todos los carros intentaron darle paso moviéndose a la orilla. Luego de pasar la ambulancia no faltó el listo que quiso aprovechar el espacio que dejaron los carros para avanzar en el tapón. Una loca que iba por el carril derecho intentó aprovechar ese espacio, prácticamente tirando su carro encima del mío en el proceso. No pasan 5 minutos del tapón cuando veo que una mujer en una Montero se estaba moviendo al carril izquierdo muy lentamente sin poner señales. Llegó el momento en el que estaba corriendo entre ambos carriles, y parecía que se estaba cambiando de nuevo a su carril. Sin poner la señal, vuelve de nuevo a moverse al carril izquierdo, también tirando su carro encima del mío en el proceso. Pensé que un bocinazo la haría entrar en razón y que se cambiaría a su carril, que quizá no se había dado cuenta de la brutalidad que estaba cometiendo, pero no.

Pan nuestro de cada día.

Sigo mi camino por el carril reversible y una Land Rover blanca no se me despegaba del baúl. Trataba de acelerar y dejar distancia pero era imposible. Siempre terminaba justo detrás de mi.

Me deshice de la Land Rover, pero ya estaba llegando a mi trabajo. AL salir de la autopista, en el semáforo de la Chardón, está en primera plana de Primera Hora la noticia “¡MATÓ A SUS DOS HIJOS!”

Lo primero que pasó por mi mente fue, “Quien? Quien? La mamá de Lorenzo mató a otra de sus nenas?”, así que tan pronto enciendo mi computadora entro a www.primerahora.com a ver la noticia de primera plana para encontrarme con la tragedia de una madre desquiciada que en un arrebato de cólera por una discusión con su esposo apuñaló a sus hijos de 1 y 3 años. Mientras, en otra noticia relacionada, un oficial de la policía relata que nunca se había encontrado un caso en el que haya visto un bebé con las vísceras por fuera.

Abrumado por esta tragedia (y por todo lo que vengo arrastrando desde que me levanté), cierro esa noticia sólo para encontrarme más noticias de Maripily, Lorenzo, Luis Fortuño, Willy Miranda Jr., y de qué se yo cuántos asesinatos más.

Apenas eran las 7 de la mañana. El día apenas comenzaba.

Maripily, foto! (Otra vez)

Ya decía yo que estaba demasiado tranquilita. Desde que se había ido a Estados Unidos para su eterna luna de miel con Roberto Alomar estaba media calladita. Y digo media, porque cada vez la Millie Cangiano le daba el foro para que enseñara el anillo de diamantes y piedras preciosas que Robertito le regaló, o para que describiera la flamante guagua que Robertito le regaló, o de los viajes que hacía con Robertito. De lo feliz que la hacía Robertito. De sus viajes a Puerto Rico con Robertito (en su jet privado, que no es lo mismo ni se escribe igual, porque no venía en Spirit ni JetBlue).

Ya no estaba contando su tragicomedia en Ahora podemos hablar con Carmen Jovet ni con Pedro Zervigón. Pobre muchacha. Cada tres semanas inundaba las portadas principales de revistas y periódicos con una foto en gistro, o desnuda y embarrada con fango o body painting diciendo que el padre de su hijo no le tenía la pensión al día, o que la policía le dio una multa por andar con su hijo en el asiento del frente de su Mercedez Benz convertible y que era una persecución hacia ella por ser ella porque todos queiren verla jodía porque sí porque ella es modelo, empresaria, cantante, y actriz.  Cuando no era esto, se había enfrascado en una discusión con la Súper Yadira por un hombre viejo casado (con billete) que a las dos semanas de haber salido en portada con Mairpily se supo que se suicidó. A las dos semanas una bombilla explota en su negocio y el mismo termina prendido en fuego, destruyéndo todo, mientras ella juraba que fue la envidia y la maldad de alguien que (también) quiere verla jodía porque le tiene envidia porque ella es empresaria  , modelo, es inteligente y es indudable e indiscutiblemente bella.

Bendito, pobre mujer! Cuando no está presa la andan buscando. Si no es ella la que hace su noticia siempre hay algo o alguien al lado de ella que detona un cataclismo para deleitarnos con el capítulo más reciente de su tragicomedia.

Luego de la explosión de su boutique y del suicidio del señor adinerado y viejo, estaba viviendo el final feliz de cuentos de hadas con Roberto Alomar, que por su lado estaba siendo señalado por supuestamente haber contagiado a una ex pareja con HIV en Estados Unidos, a lo que la merenguera Gisselle respondió haciéndose una prueba y publicarla a los medios mientras insinuaba que Robertito era homosexual. Esto por su parte detona otro cataclismo entre Maripilly y Gisselle que las llevó a un tribunal en donde ambas se halaban por las greñas probando qué dijeron y qué no dijeron y dónde lo dijeron. Este revolú cubrió tres semanas de portadas de periódicos y varios meses de portadas de revistas, y varias semanas en entrevistas telefónicas con La Comay.

Cuando ya Maripily y Robetito estaban viviendo felices para siempre, y las portadas de los rotativos las dominaba la captura de Junior Cápsula y sus videos pornográficos con distintas mujeres,  el copy/paste de todos los agostos de la condición deplorable de las escuelas públicas del país y la falta de maestros, los  mil y un condones en Villa Centroamericana, explota otra hecatombe en la vida de Maripily. ‘”Me voy a divorciar, me voy a divorciar. Estoy viviendo un infierno, una mentira”, le dice a La Comay. Cuando ya pensábamos que nos estábamos tomando un descanso del drama de su vida, se divorcia Maripily.

Y se detuvo el tiempo.

Ya verán cómo ya mismito sale hasta su perrita y el lagarto que se paseaba por su jardín hablando pestes de Alomar, porque ya hasta el hermano de Maripily dice que Robertito es un mommas boy. Ya verán cómo ella llamará a La Comay a decir que era cierto lo que decían, que Alomar es homosexual y que se casó con ella para guardar apariencias.

Esta mujer cuando no da de qué hablar, se inventa algo. Estaba demasiado tranquila, demasiado low profile para su costumbre. Algo tenía que hacer para estar en los medios. Yo creo que estar callada y tranquila la aburre. Si no está en todas las portadas, si no hablan de ella, algo sucede, así que su última ocurrencia… “Me voy a divorciar! (Ahora, hablen de mi, entrevístenme. Y retrátenme.)”.

Y claro, ahí siempre está la prensa  y los reporteros de farándula para saciar nuestra sed de alimentarnos con la tragedia de Maripily una vez más. Y ahí estamos nostros (los lectores) dándole rating a La Comay, haciendo que sus noticias sean las más vistas y las más comentadas en Primera Hora y el Nuevo Día, comprando las ediciones impresas de estos periódicos y de TV Aquí, y comentando sobre el bochinche en el beauty y en la fila de la cafetería.