El 2010 en imágenes

Qué puedo decir del 2010 para resumir? Viví fuertes emociones, puse mi paciencia a prueba, crecí, reí, pateletié, lloré, tiré, jalé, gané, perdí, subí, bajé… En fin, que con una miradita a este mismo blog se puede ver la avalancha de sentimientos que me inundaron en este año que termina. Lo importante es que sigo en pie, en paz, fortalecido, creando páginas nuevas en mi historia, aprendiendo, tomando lo que me conviene y echando a un lado lo que no. Con cada sonrisa, cada rabieta y cada lágrima sólo demuestro lo humano que soy;  que mis sentimientos son genuinos y no están adormecidos, que por mis venas pasa sangre y que soy un ser auténtico, leal y transparente; que todo lo que he vivido y hecho han construido la persona que soy hoy, y eso no lo cambiaría por nada del mundo.

Soy quien soy y como soy, y con estas fotos quisiera hacer un breve recuento de lo que fue el 2010 en mi vida.

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Un año sin mi padre

Hoy se cumple 1 año de la muerte de mi padre. Aún recuerdo su cara cuando fui a verlo a aquél cuartito pequeño y frío en el hospital. Parecía como si estuviera durmiendo. A pesar del todo el dolor que me embargaba al ver a mi padre sin vida, me sentía tranquilo porque su semblante reflejaba que estaba en paz y que estaba listo para partir. Pero el recuerdo más lindo es el de la visita del día anterior al hospital, cuando con su sentido del humor se vacilaba al paciente que tenía al lado y las cosas que le decía a la señora que lo cuidaba. Recuerdo que cuando me fui y le pedí la bendición me dijo: “Déjame darte un beso.”, y luego de agacharme para besarlo me dice “Te quiero mucho.”.

Hoy siento una satisfacción inmensa por haber estado ahí hasta su último suspiro, y más cuando me repetía tantas veces que estaba agradecido a la vida por tenerme como hijo. Yo no sabía qué decirle, sólo le decía que lo hacía por que sí, porque lo amaba, porque era mi responsabilidad, porque lo quería hacer. Siento una satisfacción inmensa porque no hay nada que yo pueda decir que debí haber hecho, o que haya algo que me arrepienta de haber hecho o dicho. Recuesto todas las noches mi cabeza en mi almohada y no hay ningún fantasma que me atormente. El aire que se respira es liviano, sin ningún remordimiento.

Qué me queda de él? Aparte de tantos recuerdos y tantas perretas que tuvimos (de las cuales ahora me río cuando las cuento), me quedan los momentos lindos, los valores, las enseñanzas. La protección que nos daba. Su preocupación por educarnos y de llevarnos por el camino del bien.

Era casi un personaje. Voy a extrañar cómo pitaba y cantaba todo el día. Voy a extrañar verlo sentado debajo del palito de mangó mientras me veía pasar la máquina y cómo me felicitaba cuando terminaba. Voy a extrañar cómo cada día me decía que me diera a querer en mi trabajo, que me alimentara bien, que descansara bien. Voy a extrañar cómo me decía que yo cocinaba como mami y cómo le echaba flores a la comida que le cocinaba.

En fin que voy a extrañar su presencia en la casa.

Sólo puedo decir lo agradecido que estoy de la vida por haberme dado el privilegio de tenerlo como padre.

El cuento que nunca conté

Había escrito un sinnúmero de ensayos y cuentos cortos, Cuentos sobre imágenes de vírgenes en cáscaras de mangó, ángeles protectores, fantasmas, dragones, sueños… Tenía hasta una columna en el periíodico de la escuela en la que llegé a discutir temas como el amor, apariencias, la navidad… Tenía Dos novelas terminadas y una comenzada..

Mientras, comenzaba a experimentar la realidad de la vida. Comenzaba a conocer sobre la gente inescrupulosa y oportunista. Los malabares de unos cuantos y las injusticias de otros. Mientras, comenzaba a experimentar mi realidad. Comenzaba a determinar mi posición, mi identidad, mi ser. Estaba creciendo, estudiando, conociendo el mundo. Riendo y llorando.

Un día decido que era tiempo de escribir sobre mi. Lo único que tenía en la cabeza eran ideas sobre cómo hacer un relato que tuviera que ver con lo que había sido mi vida hasta el momento. Una parte de mi quería contar todo lo bueno y todo lo malo que había pasado, a pesar de que sabía que era un cuento que no terminaría porque a su vez, estaba construyendo uno nuevo.

Tenía 19 años. Había comenzado a escribir un cuento sobre mí. El nombre del título fluyó naturalmente, “El cuento que nunca conté”. Había escrito sobre apariciones, fantasmas,dragones, experimentos, había creado personajes, pero no había escrito nada sobre mi. Esta parecía ser una buena oportunidad para hacerlo.

Llegué a escribir como 5 páginas. Comencé a escribir relatos que recuerdo desde que tengo uso de razón. Desde las clases que me daban las maestras de kinder, los juegos inocentes con mis compañeros de clase en la escuela elemental, comentarios indiscretos que hacían amigos y familiares sin pensar lo que significarían, hasta mis primeras experiencias en el amor, desde la ingenua perspectiva de un adolescente sin experiencia tratando de vivir la vida en fast forward.

Pero era muy doloroso tener que recordar todo eso. Se me hacía tan difícil tener que remontarme a esos momentos y tener que llorar esas lágrimas otra vez.

Dejé el cuento en el mismo párrafo. Pasaban meses, años, intentando nuevamente sentarme frente a ese relato y retomarlo donde lo dejé. Cada vez tenía que cambiar la edad que yo tenía. Pero no podía escribir nada. Pasaban años y años y mi frustración de “writer’s block” era cada vez peor, al punto que pensé que jamás volvería a escribir. Me dominaba por completo la pantalla en blanco del monitor.

Me decían que escribiera sobre no poder escribir, si era lo que estaba pasando por mi cabeza. Lo intenté, pero nada estimulaba mi creatividad. Trataba de escribir sobre otras cosas, pero nada. Al final siempre terminaba en el mismo cuento que nunca conté.

Estaba totalmente bloqueado. O al menos eso pensaba.

No es hasta hoy con 26 años que me doy cuenta que el bloqueo era una excusa.

Yo no quería escribir.

Una parte dominante dentro de mi intentó con éxito suprimir ese deseo de contar esa rastra de cosas pasadas para evitar llorar de nuevo esas lágrimas que había dejado atrás hace mucho tiempo.

Así que, seleccioné el texto que había escrito y presioné la tecla Delete, pero dejé las páginas en blanco. Al final, sólo escribí:

El principio”

no con el motivo de hacer que el cuento se lea al revés, sino que el final de ese cuento era el principio de uno nuevo que quizá sí valdrá la pena contar. Quién sabe si en algún futuro cercano o lejano esté listo para contar el cuento que nunca conté. Lo que sí sé es que, por ahora, no tengo intenciones de contarlo y pienso seguir viendo esas páginas vacías, quizá con algo de verguenza por algunas cosas que he hecho, pero sin duda alguna orgulloso de la persona que soy hoy.

Recuerdos

Dicen que recordar es vivir. Parece como si la mitad de nuestros días estuviéramos recordando momentos felices; como si esos momentos fueran estrellas fugaces. Fracciones de segundos en un día. Fracciones de momentos que perdimos si no los supimos aprovechar, apreciar.

El viejo viudo encerrado en su cuarto pensando en el día que se casó con su amor. EL niño solo añorando los cariños de su madre. La madre soltera llorando en la sala de su casa. El joven enamorado y perdido inmerso en las fotos de las aventuras con quien alguna vez fue su cómplice.

Recuerdos y más recuerdos.

Qué bonito es saber que se es capaz de vivir momentos tan intensos. Momentos que valen tanto. Qué bonito es mirar hacia atrás y revivir esos momentos fugaces, momentos que parecen sueños. Momentos que sacan una sonrisa por lo hermosos que fueron, y a la vez nos sacan una lágrima porque terminaron.

No nos queda más que el premio de consolación. El que se es simplemente eso. Un lindo recuerdo. Un “espacio” en el corazón de alguien. No nos queda más remedio que cerrar el baúl de recuerdos y salir del claustro del pasado y crear momentos nuevos.

Si son tan fugaces, si son tan cortos, tan intensos, tan hermosos, debemos crear más de ellos, y mejores, pero no para recordarlos sino para vivirlos mientras ocurren y hacerlos nuestros.

Recordar es vivir, dicen. Claro, si vivimos en los recuerdos; vivimos recordando.

[Face-less]

Aquí comparto unas fotos que tomé en un parque en Chicago. Me pareció que esta obra era algo disturbing y por eso le tomé varias fotos.

Tomar fotos es otro de mis hobbies. No me considero profesional, solamente tengo una Olympus que apenas me costó $200. Espero hayan disfrutado las fotos tanto como yo disfruté tomarlas. 🙂

Control

El bill de la luz de mi casa nunca bajó. A Pesar de que ya mi padre no estaba en casa y consumía menos luz (total, lo que él usaba era la tv y el abanico), el bill seguía llegando igual. Un amigo me comentó que él entendía que yo debía desconectar un freezer que tengo aparte en la cocina, porque el de la nevera era suficiente para mi, y eso me estaba gastando luz de más. Yo insistía en que no podía desconectar ese freezer, porque aún quedaba carne y no podía echarla al zafacón.

Un día recibí una visita de mi amigo. Tanto estuvo hasta que fue a la cocina diciendo que él tenía que ver lo que tanto yo tenía guardado en ese freezer que no quería botar. Cuando empieza a sacar empaques de carne, todos tenían fecha del 2005, 2006, 2007.

“Esta era la carne que tu tanto guardabas?”, Me preguntó con incredulidad. Yo no sabía qué contestarle, y continué fregando los trastes. Según sacaba los empaques de carne, los iba botando en una bolsa de basura. Cuando terminó con el freezer, siguió en la alacena. Encontró 4 botellas de vinagre, casi todas expiradas, paquetes de arroz, de vegetales, aderezos, especias, botellas…cada vez que me enseñaba algo me preguntaba, “y esto, para qué tu lo quieres?” , a lo que yo le contestaba, “eso era de mami…”.

Luego de mi contestación, lo que fuera que tuviera en las manos, también iba para la basura.

Mientras yo fregaba y recogía, no pude más que echarme a llorar. Traté de aguantar las ganas, pero no pude. “Por qué estás llorando?” Me preguntó. “En los 5 años que mami lleva de muerta, cada vez que papi me decía que no hacía algo por que era mami quien lo hacía, o que algo debía hacerse como mami lo hacía, yo intentaba ser su reality check. Intentaba decirle que ya ella no está con nostros, que las cosas que ella hacía no se harán solas y que las tenemos que hacer nostros. Que no debemos quedarnos estancados pensando en esas cosas porque si no, no echaríamos adelante…y sin embargo, aquí estoy yo, dejando acumular tantas cosas viejas en la casa, que ya ni mi compra me cabe porque no me he puesto a botar todo lo viejo; parece como si en algún lugar dentro de mi aún estoy esperando que venga mami de no se donde, a recoger y a poner la casa en orden, tal y como lo hacía antes.”

Tenía que pasarme eso para darme cuenta de que se me estaba haciendo difícil aceptar mi realidad. Tenía que pasarme eso para darme cuenta de que aún no había tomado el control de mi vida y no había asumido la responsabilidad que me correspondía. Tenía que pasarme eso para darme cuenta de que, como en muchas otras ocaciones anteriores, estaba viviendo algo para lo cual no me sentía con la madurez necesaria para enfrentarlo y que no me quedaba más remedio que madurar en el proceso.

Por cuánto tiempo estaré yo también estancado en el recuerdo? Qué es lo que me tiene que pasar para tomar control de mi vida y hacerme de la idea de que estoy solo? De que las cosas no se harán por arte de magia? O es la simple comodidad de vivir solo y la poca necesidad de tener todo al día?

Por qué las cosas no se hacen , o se hacen, por alguna razón a la que le echamos la culpa?

Será que aún no he tomado control de mi vida?

Borinquen Memorial

1996

Como era ya costumbre todas las mañanas, entré al cuarto de mis padres con el uniforme del colegio puesto, descalzo, con los zapatos en la mano, y me acostaba en la orilla de la cama para que papi me los pusiera. Recuerdo ese día estaba él discutiendo con mami unos asuntos de el “combo” que habían comprado en Borinquen Memorial Park que incluía el lote, velorio, y ataúd. Yo detestaba tener que escucharlos hablar sobre ese tema que tenía que ver con la muerte de ellos. Detestaba escuchar cómo se preparaban para ese evento, como si lo estuvieran anticipando, llamando, o acelerando el momento. En la mente de un chamaco de 12 años no cabe la idea de tener a sus padres muertos.

“No hablen del panteón frente a mi, por favor…” Les pedí.

“Por qué? No te gusta?” Me pregunta papi.

“No, no me gusta. No quiero pensar en que se van a morir. No quiero pensar en la muerte. Cando vuelvan a hablar del panteón o de la funeraria, por favor que yo no esté…”

Mis padres se miraron, sonriendo; quizá entendiendo la inocencia de mis palabras, el deseo de querer pensar que los tendría para siempre y el deseo de querer ignorar el hecho de que, por desgracia, en algún momento ya no estarán conmigo.

“Está bien, no lo volveremos a hacer.” Me dijo papi, mientras tomaba una pequeña carpetita de Borinquen Memorial donde guardaba todos los recibos de pagos y el contrato, y la guardaba en una gaveta.

15 de junio de 2010

Pedí permiso para salir unos minutos antes del trabajo y llegar temprano a la funeraria. La oficina administrativa de Borinquen Memorial cerraba a las 4 PM; lo descubrí ayer al llegar casi a las 5. Quería comprar la placa con el nombre de papi, y las fechas de nacimiento y de su muerte, ya que el mes que viene cumple 1 año de haber fallecido.

Llegué a las 3:30, y no había nadie en la sala, así que voy directamente donde la clerk que estaba en el counter.

“Buenas tardes. Quisiera comprar la plaquita que lleva el nombre, para mi papá que está enterrado aquí.”

“La propiedad, a nombre de quién esta?”

“Roberto Vázquez Torres.” Le contesto. Ella empieza a buscar en el sistema, a la misma vez que atendía una llamada de trabajo en su celular. Veo que escribe “VAZQUEZ TORR”, y automáticamente se muestra una información en pantalla. En el centro de la pantalla dice

** CANCELADO**

“Dice que está cancelado por falta de pago. “

“Cómo? Cancelado? Por falta de pago?” Claro, a papi lo habían envuelto para comprar un panteón como de 6 espacios. Se suponía que los cuerpos de mis abuelos y los de mis padres fueran exumados en algún momento, para ser trasladados a este panteón nuevo. Nunca estuve de acuerdo con esto así que, con la muerte de papi, se dejó de pagar este enredo que ni él mismo nunca entendió. “Verifique a ver, porque yo quiero que se ponga la placa en donde él está enterrado junto con mami…”

Me dijo que esperara un minuto en lo que llamaba al Departamento de Cobros. Toma el teléfono, hace la llamada y vuelve conmigo. “Mira, me dicen que ese panteón se dejó de pagar por alguna razón. A los 10 meses de no pagarlo, se cancela. Por ahora no vas a poder comprar la placa.”

“Es que tiene que haber un error, no entiendo. Yo tengo entendido que él terminó de pagar el lote donde está enterrado…”

“Quieres hablar con Cobros?”

“Bueno, si allá pueden darme más detalles, se lo agradeceré.”

“Vas a subir por esas escaleras y procura por Sandra. SU oficina es la última en el pasillo a mano derecha.”

Subo donde la tal Sandra. Era la misma que me había atendido el año pasado; la misma que me dijo que si dejaba de pagar el panteón nuevo, simplemente perdía el dinero que se había pagado, y que los términos del contrato ya no tendrían efecto. Era precisamente lo que yo quería.

Pero ahora, la historia estaba un tanto más complicada. Resulta que ahora mi papa nunca terminó de pagar los 2 lotes que había dado en trade-in para comprar el panteón nuevo.

“Usted me está diciendo a mi, que él nunca llegó a saldar el primer lote?”

“Exacto. Por alguna razón, él dejó de pagar. Es bien extraño, le faltaba muy poco.”

“Pero es que no entiendo yo tenía entendido que él había saldado el primer lote que compró. Ahí están enterrados mis abuelos. Joaquín Figuerooa, y Luisa Cabezudo.” Ella rebuscó en la papelería que tenía de frente y confirmó los nombres.

“Tu papá al parecer había dejado de pagar el lote, que es el que está aquí, en la sección 1. En el 2005, el compra el panteón, y da este lote en trade in. La cantidad que él había pagado, se le acreditó al panteón nuevo.  Yo te recomiendo muevas a tus abuelos y a tus papas de donde están, y los traslades a este panteón. El problema es que, estos panteones han subido de precio por casi el doble. Tendrías que hablar con un administrador para ver qué arreglo pueden hacer. Esto porque automáticamente se deja de pagar por 10 meses, ya se cancela.”

“Usted me perdona, pero es que aún no entiendo. A todas estas, yo le podría jurar a usted que papi no debía nada de sus 2 lotes, y que la oferta que hizo fue simplemente un trade-in de los lotes que él ya tenía. No entiendo cómo es posible que él deba algo del primer lote, cómo es que aparece que debe algo del primer lote? El lote donde mis padres están enterrados, también se debe?”

“Sí, se debe.”

Me puse las manos en la cara. No podía creer lo que estaba escuchando. Esta señora me estaba diciendo que papi tenía 2 lotes y que los 2 los debía y que yo tenía que pagarlos. Se me salieron las lágrimas y se me entrecortó la voz.

“Perdóneme que me eche a llorar aquí es que yo simplemente vine a comprar una plaquita porque papi cumple 1 año el mes que viene y la quería tener para esta fecha, y ahora escuchar todo esto de sopetón, realmente no lo esperaba.”

Me dijo que no me preocupara. Siguió miirando el sistema y la papelería, y volvió a hablarme sobre cómo los precios han subido y de lo mucho que tenía que pagar. Me habló hasta de 6 años, un pago mensual de $150.00.

“Mire, aún no logro entender nada. Recuerde que para mí, ambos lotes estaban saldos, me entiende?”

Ella me mira a los ojos y me pregunta “No sabes por qué tu papá dejó de pagarlo? Le faltaba tan poco…”

Sin darme cuenta, por mi mente pasaban las imágenes de mi papá poniéndome los zapatos en la orilla de la cama cuando yo era un niño, mientras yo le pedía que no me hablara más de panteones ni velorios ni ataúdes. Pasaban las imágenes de mi papá guardando la carpetita en la gaveta. Suspiré y pensé “Si tan sólo hubiera prestado un poco más de atención, si hubiera mostrado algún interés, quizá pudiera entender esto un poco más!!”

Le hice el cuento de la historia de los lotes. Papi y mami habían comprado un lote en la sección 1, para allá para los 1990’s. Cuando fallece mi abuelo, la familia encontró que no había lugar para enterrarlo, así que papi permitió enterrarlo ahí. Como mi abuela cuando falleciera también se enterraría ahí, pues papi decide comprar otro lote, esta vez en la sección 2.

“Exacto. Eso fue en el 2005.”

“Imposible, no puede ser en el 20o5. El hizo esas gestiones inmediatamente entierran a mi abuelo. Esto fue para el 1996, aproximadamente.”

Creo que ya Sandra estaba harta de mi. pero no me importaba. No pensaba salir de ahí hasta al menos entender un poquito. “Lo que yo entiendo que hizo tu papá fue lo siguiente: Tus abuelos fallecen, él los entierra en su lote. Tu mamá fallece, entonces él decide comprar un panteón porque es más espacioso, con la intención de exhumarlos y trasladarlos a todos al panteón. Pero él deja de pagar el panteón…Estuvo un par de meses sin pagar, luego solicita un refinanciamiento en tal o cual fecha, y luego paga varios meses, pero vuelve a dejar de pagar. Esta vez dejó de pagar en junio del año pasado. Y como ya van mas de 10 meses, se cancela. El problema es que la tierra aumenta de valor. Yo te recomiendo…”

“Discúlpeme, pero es que sigo sin entender. En qué momento sale el lote donde ellos están enterrados ahora? Porque en ningún momento sale a relucir. Mi papá llevaba tiempo pagando ese lote.”

“Ese lote seguramente se le dio prestado a tu papa, cuando tu mamá murió. El había comprado el panteón grande y probablemente para la fecha en que tu mamá murió todavía las facilidades no estaban listas, así que la funeraria le provee libre de costo este lote temporero en lo que se prepara el que él compro, que dice aquí que fue en abril de 2005…”

“Todavía hay algo que no me hace sentido. Yo SÉ que papi compró ese lote, donde están ellos ahora. Explíqueme cómo él lo compró en abril de 2005 y mami fallece en marzo de ese año. Nostros no pagamoos nada, porque ya ellos lo habían pagado todo. Servicio fúnebre, lote, ataúd. Todo. Lo único que pagamos fue la diferencia de un ataúd más caro, por que a mi hermana no le gustó el que mami había escogido. Cómo es posible que hayamos tenido todo eso, y no fue hasta el mes siguiente que papi compró el panteón familiar? Cómo es posible que ustedes nos hayan “prestado” un lote antes de haber comprado un panteón? Le digo, ese lote papi lo compró luego de enterrar a mi abuelo. De eso estoy seguro. Y estoy casi seguro de que al menos el primero , sino ambos, deben estar saldos. “

A pesar de que estaba hablando con algo de autoridad, jamás me irrité con Sandra. Si me alteraba, no me ayudaba. Además, creo que me venía bien controlar mis emociones. Sin embargo, pude ver en ella que estaba un poco harta de mi. Pero no me importaba, a pesar de que me repetía en varias ocasiones que hablara con el administrador para ver a qué arreglos podíamos llegar.

Comenzó a buscar en el sistema, sin decirme nada, mientras yo texteaba con mi hermana diciéndole que no me iba de ahí hasta que entendiera.Mientras, yo le decía “También recuerdo que el año pasado vine y hablé con usted sobre el panteón. Le comenté que a ninguno de sus hijos le interesaba seguir pagándolo, y usted me dijo que simplemente dejara de pagarlo, y que los términos del contrato que especificaban que cuando se pagara cierta cantidad, se exhumaban los caddáveres y se trasladaban al panteón, iban a terminar nulos.” Se levanta del asiento sin decirme nada, y se va a un cuarto lleno de expedientes. Luego de 5 minutos viene y se sienta de nuevo en su escritorio, con un expediente distinto en sus manos.

“Luis, perdóname, tu tienes razón…” No le dije nada, y esperé a que ella hablara sola. “Ese lote donde están tus papás enterrados, está saldo. Con ese no hay ningún problema. Aquí está la carta de saldo del Westernbank.”

“O sea, que puedo comprarle la plaquita?” Realmente era lo único que me importaba. Luego de 1 hora descifrando los enredos que ella me decía, por fin me dio una buena noticia.

“Si, discúlpame, la puedes comprar. Es que por 1 letra mal escrita en el sistema, no me aparecía esta información del lote de la sección 2. Tu papá lo compró, y se saldó. Con ese no hay problema. El problema es cn el lote donde están tus abuelos enterrados…”

Claro, pensé, cuando arreglemos lo de la herencia, me verás la cara, pero ni se te ocurra que yo vendré mañana a pagar lo que él debe.

Sandra me imprimió el history de la cuenta del panteón que papi estaba pagando. También me imprimió el status final del lote donde están mis padres enterrados. Le pedí que me especificara los números de lote de la sección 1 y la sección 2. Le dije que antes de venir a “hablar” con el administrador, necesitaba documentarme bien, y sobre todo, si iba a hacer algo con la supuesta deuda, que entendienra que debía consultarlo con mis hermanos porque no era algo que me corresponde solamente a mi.

Ya eran las 4:40. Mi preocupación ahora era que tampoco iba a poder pagar porque la hora de cuadre de caja es a las 4.

“No te preocupes, yo bajo y les pido que te hagan un recibo manual, si es que ya cerraron caja.”

Cada vez que se acordaba, me pedía disculpas por haberme hecho pasar un mal rato. Le decía que no se preocupara. La recepcionista que me atendió cuando llegue me tomó la información para la plaquuita, o el scroll, como elloos le llaman. Me costó $160.50.

Cada vez repetía que había una letra mal escrita en el sistema. Y cada vez me recordaba que el primer lote se debía. Claro, me fui de la oficina con la duda de si realmente se había saldado o no. Pero la tranquilidad de haber logrado lo que quería hacer fue mayor, aunque por poco me da un ataque de taquicardia en el proceso.

Como alguna vez le pedí a papi que no me dijera nada que tuviera que ver con la funeraria, pues nunca lo hizo, y ahora, él ya no está para preguntarle si ese lote se saldó. Pensé, y si hay otra letra mal escrita, y por eso no aparece en sistema que ese primer lote está saldo?  Creo que jamás lo sabré…